Gaza: Trece periodistas asesinados tras ataques de Israel

m33Ciudad de Gaza, Franja de Gaza: Un editor de un periódico local se encontraba entre 13 periodistas palestinos muertos durante los ataques de Israel contra Gaza. Mohammed Daher, el editor financiero del periódico Al-Resalah, sucumbió a sus heridas el 31 de julio después de pasar 10 días en cuidados intensivos en el hospital al-Shifa.

“Estábamos sentados en la sala cerca de la puerta. Podíamos oír proyectiles, metrallas y clavos de dispersión sobre el techo toda la noche y estábamos esperando la mañana para volver”, expresa Shaima, quien está embarazada y que sobrevivió a uno de los ataques en Gaza, dijo a Al-Monitor.

Shaima también perdió a su familia política, hermano, dos cuñadas y la hija de Dana que tenía un año de edad. Shaima recuerda a Dana besándola más de lo habitual en la noche de 20 de julio, horas después de que su familia se convirtieran en el blanco de una masacre perpetrada en el distrito Shajaiya, después de que un proyectil alcanzara por azar su casa y cayeran los tres pisos del domicilio sobre las cabezas de la familia de ocho miembros.

A diferencia de otros de la zona, la familia de Mohammed no escapó a la vecindad de la muerte en la oscuridad de la noche o al amanecer. Ellos fueron sorprendidos por un proyectil el domingo antes del mediodía. Su edificio fue incendiada, y luego se oyó una fuerte explosión. Ahí el edificio empezó a desmoronarse sobre sus cabezas, enterrándolos vivos bajo los escombros.

Shaima, junto con su marido, Mohammed, y su hermana de 8 años de edad, Bisan, pasó seis horas gimiendo bajo los escombros. Shaima fue la primera de la familia en ser descubierta con vida.

Los gritos de Shaima llevaron a los equipos de rescate a los que todavía estaban vivos. Ella sintió el pulso de la vida de pie sobre los escombros. Cuando ella escuchó el grito de alguien “¿Hay alguien aquí?”… Shaima recuerda que “lloré y empecé a hacer ruido con cualquier cosa, así me pudieron oír”.

Ella gritó: “Estamos vivos. Estoy aquí. Mohammed está aquí. Estamos aquí.” Un rescatador la oyó y respondió: “No te preocupes, hermana. Juro no vamos a salir de aquí hasta que los rescatemos”. Sin embargo, sacar los escombros con herramientas básicas no fue fácil. Aunque las fuerzas israelíes permanecieron en la frontera oriental, los rescatistas desafiaron la ráfaga de disparos que lanzaban cerca de ellos después del fin de la tregua humanitaria de dos horas. Es que necesitaban un extra de tres horas para sacar a Shaima, Mohammed y Bisan – una tarea que terminó a las 6 pm.

Bajo los escombros, Mohammed le decía a Shaima que sacara las piedras de sus pies, mientras que su hermano Adham que estaba herido, yacía sangrando sobre ella. Ella estaba tratando de hablar con él, pero su voz se desvanecía, y cuando su mano se volvió fría como el hielo, se dio cuenta de que estaba muerto.

Mohammed luchó contra la muerte y desafió a los heridos que estaban esparcidos sobre su cuerpo delgado bajo los escombros de tres plantas durante diez días. Producto de la presión de los escombros, sufrió una lesión cerebral interna, una lesión en el pecho, además de quemaduras en la cara y las manos a causa del incendio provocado por el ataque de artillería sobre el edificio y la insuficiencia renal aguda que se le complicó.

Al-Monitor visitó a Mohammed en la unidad de cuidados intensivos de Al-Shifa y le oyó decir al médico: “Si alguno viene a visitarme, dejarlos entrar”. El médico respondió: “Sí. Ellos vienen aquí todos los días. No te preocupes. Voy a dejarlos entrar”.

Sin embargo, Mohammed no estaba preguntando por sus colegas y vecinos que vinieron a visitarlo todos los días, algunos de los cuales había hablado ya en sus primeros cinco días en el hospital. Lo que el médico no entendía, o tal vez pasaba por alto, era que Mohammed estaba pidiendo a su familia. Pero él todavía no sabía que estaban enterrados bajo los escombros de su casa en Shajaiya.

“Tráeme a mi madre, a mi padre, a mi esposa y mi hija. ¿Por qué no me visitan? No salimos uno al lado del otro la noche del bombardeo, así que ¿dónde están ahora?”. Mohammed frenéticamente preguntaba desde su cama de hospital. Shaima no pudo visitar a Mohammed durante su tiempo en el hospital.

Él le dijo a uno de sus vecinos que fue a visitarlo, “me acuerdo de ti, Abu Riad. Tan pronto como te fuiste, nos quedamos sorprendidos por el misil”.

Esto fue todo lo que pudo decir Mohammed, herido, fuertemente sedado y con todo su cuerpo conectado a dispositivos médicos. Luego, el médico nos impedía hablar con él, por temor a que su condición se deteriorara.

Aunque dos de sus hermanos huyeron en busca de seguridad, Mohammed no quiso dejar a sus padres en Shajaiya y decidieron quedarse con ellos, al igual que muchos de los residentes que vivieron la masacre.

El total de los residentes del distrito de Shajaiya son unos 100.000, miles de los cuales han sido desplazados en busca de un refugio seguro. Desde entonces, han sido desplazados a las escuelas administradas por el Socorro de las Naciones Unidas y el Organismo de Obras Públicas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (OOPS), casas de familiares en zonas cercanas y otros lugares que se han convertido en refugios.

Noha, la hermana mayor de Mohammed, dijo a Al-Monitor: “La Cruz Roja no podía sacarlos durante la tregua de dos horas que se declaró la semana pasada. Así que uno de nuestros parientes, que trabaja en el campo de la medicina, fue a rescatarlo por su cuenta. Pero sólo lograron sacar los tres sobrevivientes, mientras que el resto de los cuerpos quedaron allí, esperando a que hubiera otra tregua”.

Nabil Daher, tío de Mohammed, dijo: “Hemos contactado con la Cruz Roja, la defensa civil y la radio local para sacar los cuerpos de mi hermano y su familia, y lo único que recibimos fueron promesas que se nos daría prioridad al ser rescatado en cualquier próxima tregua”.

Entonces vino una tregua de 12 horas el 26 de julio. Fuentes médicas informaron que más de 100 cuerpos fueron sacados de entre los escombros de varias casas, pero los equipos de protección civil sólo lograron sacar el cuerpo de Adham, que estaba hinchado debido al calor extremo. Los cuerpos del padre de Mohammed, la madre, y la hija y dos hermanas se encontraron en el primer día de Eid al-Fitr.

La mayor tragedia llegó el 31 de julio con la noticia de que Mohammed había muerto, convirtiéndose en el noveno periodista asesinado en esta guerra, de un total de 13 en el momento de escribir este reportaje.

Bisan, hermana de Mohammed, de ocho años, era el único sobreviviente de su familia nuclear. Ella ahora necesita una cirugía plástica en la cara, que fue severamente desfigurada por la metralla. Esta cirugía, sin embargo, no será suficiente para restaurar su sonrisa anterior. Bisan es ahora una huérfana.

Fuente: Al-Monitor

Traducción: Semillas de Agua

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